miércoles, 27 de agosto de 2014

Del grillete a la captahuella: la evolución del autoritarismo, por @AlbertoZambrano

Las dictaduras ya no son tabaco, guayabera, y fusil de repetición, tuvieron que evolucionar a bases de datos, elecciones controladas, y compra de medios
El autoritarismo
autoritario, ria.
1. adj. Que se funda en el principio de autoridad.
2. adj. Partidario extremado del principio de autoridad. U. t. c. s.
3. adj. Que tiende a actuar con autoritarismo. U. t. c. s.
4. adj. Dicho de un régimen o de una organización política: Que ejerce el poder sin limitaciones.

La forma en la que se ejerce el poder es objeto de estudio de académicos y universitarios, sus orígenes se remontan a los albores de la humanidad, y realmente sería muy extenso estudiar el origen del autoritarismo, sin embargo es recomendada la lectura del libro de Hannah Arendt, “Los orígenes del totalitarismo”, en la cual se explica de forma extensa como las sociedades han llevado a gobernantes autoritarios al poder, a su vez, Karl Popper en su libro, “las sociedades abiertas y cerradas” hace una excelente exposición sobre el autoritarismo y cómo este crea una sociedad cerrada, en el caso socialista, un grupo político toma el poder en nombre de un “proletariado” que no existe para regiar, planificar, monitorear, corregir y decidir sobre todos los aspectos de la vida del individuo, que queda disuelto en una amorfa masa llamada “pueblo” y en la cual sus libertades individuales quedan eliminadas a las del grupo político que esté de turno, entretanto los que están en el poder, gozan de todas las libertades que no tienen a quienes ellos rigen.
Las dictaduras tuvieron que evolucionar, Andreas Schedler lo explica muy bien en este artículo, tuvieron que vestirse de democráticas para evitar las sanciones y presiones internacionales, los dictadores y sus secuaces tuvieron que ceder en los aspectos más brutales de la represión, pasando del látigo y el grillete a otros medios, menos coercitivos pero no menos perversos para imponer a las poblaciones víctimas de sus mandatos sus abusos de poder. Es simplemente otra forma de ejercer el látigo.
Los dictadores descubrieron que ya no es necesario utilizar un fusil de repetición para lograr sus objetivos, con amenazar, y hacer de unos pocos desafortunados el ejemplo para imponer el miedo a sus gobernados bastaba.
El caso venezolano es emblemático
La democracia más estable de latinoamérica fue sistemáticamente debilitada por una conspiración cívico-militar de más de 30 años de gestación por una logia militar y una cúpula civil, que inspirados por Fidel Castro y el comunismo mundial llegaron al poder en un momento de la historia en las cuales las condiciones para que tomaran el poder eran óptimas, y que no pudieron ocurrir sino en el momento justo en el cual el pueblo venezolano dejó de confiar en sus gobernantes y en el voto como forma de resolver sus diferencias.
Se prefirió darle el voto a quienes mediante el uso de la fuerza bruta, con el asesinato y la coerción (todos valores inherentes del marxismo leninismo) orquestaron un golpe de estado para instalar una dictadura del proletariado, porque los partidos políticos fueron debilitados con el accionar de sus integrantes.
La defenestración de Carlos Andrés Pérez, rebelión de náufragos políticos , conspiración política del MAS, la izquierda venezolana y el social cristianismo, que no pudieron llegar al poder mediante medios convencionales, y siempre buscaron “atajos” (que paradójicamente hoy critican), tras la aplicación de un modelo por parte del gabinete de Pérez (mal llamados IESAboys, tecnócratas, etc.) que buscaban desmontar el clientelismo político que se hizo norma en los primeros gobiernos de la república civil (mal llamada cuarta república) ya que éste hizo un estado gigantesco (incomparable con el actual), ineficaz y por demás creaba una serie de cargas para el avance económico. Paradójicamente, a pesar de los dos golpes de estado, las presiones de la prensa, las telenovelas anti-gobierno, el gobierno de CAP termina con buenas cifras económicas, sin embargo, tras su defenestración llegó la crisis del Banco Latino, de la que muy pocos se acuerdan, que supuso un intervencionismo estatal en la banca y que le dio enorme poder a una serie de banqueros que luego serían prófugos de la justicia por sus amistades con los gobernantes del momento y que sembraría el campo para que banqueros como Eligio Cedeño, Juan Carlos Escotet, y Victor Vargas aparecieran en la quinta república con flamantes bancos y prácticas financieras que aprendieran de gente como Abreu, Salvatierra, Orlando Castro.
Sumado a la crisis bancaria,  Rafael Caldera, hombre que para vengarse de CAP en sus ansias de poder destruyó a su partido COPEI para formar Convergencia, partido de centro izquierda preconizador de la justicia social (punto 8 de este link) junto con lo que se llamó el “chiripero”, lo más rancio de la izquierda revolucionaria venezolana, que le aportarían 754.169 votos adicionales a los que sacaría junto con Convergencia (956.553) para un total de 1.710.722. Lo cual representaba un 30.5% de los votos.

Esto quería decir que Caldera, sumando todos los votos de los que perdieron gobernaba con más del 69.4% de los votantes en contra. Sumado al hecho de que la abstención en ese proceso electoral rondaba el 40%, una vez más sostengo mi tesis de que desde el 27 de febrero de 1989, los venezolanos dejaron de creer en el voto como un arma para resolver sus conflictos, sino para profundizarlos.
La Agenda Venezuela del doctor Caldera, cuyo lema era “privatizar para crecer” (lema bastante liberal), paradójicamente era llevada adelante por Teodoro Petkoff (guerrillero marxista) quien puso a miembros del MAS y de la izquierda revolucionaria del MBR-200 (los golpistas del 4F) en puestos clave para el desarrollo de dichas políticas que buscaban aligerar la carga gubernamental al hacer recortes en el aparato estatal. Destacó el hecho de que cuando Caldera decretó el aumento de la gasolina mucho más de lo que lo hizo CAP, no hubo estallido social, ya que para el 89, este y los pillos que lo acompañaron al gobierno formaban parte de la conspiración para acabar con el Gobierno de Pérez, que no fue menos represor que el de Caldera a la hora de mitigar manifestaciones. Con la diferencia de que el 27F fueron saqueos programados, y a Caldera le protestaban ancianos reclamando las pensiones. Mientras uno usaba al ejército para restituir el orden público nacional, otro usaba a la Policía Metropolitana para caerle a rolazos a los que reclamaban el cheque sin fondos que el estado benefactor ofreció pagarles, lo que Mauricio Rojas llamó el fraude del estado de bienestar.
El autoritarismo debía evolucionar hacia medios menos coercitivos: la Captahuella
Así como la protesta ha sido criminalizada en Venezuela de forma sistemática desde siempre, como lo expone Agustín Blanco Muñoz en sus libros de estudios sobre la Violencia en Venezuela, (las masacres de Yumare, Cantaura, El Amparo y los sucesos acaecidos entre el 27F-10M-1989 son ejemplos de autoritarismo independientemente de la tendencia ideológica de víctimas y perpetradores) el máximo nivel de autoritarismo, lo podemos observar y hemos estado viviendo en estos tres lustros de Revolución Bolivariana, y en especial desde el día en que Venezuela cambió para siempre, cuando a los Venezolanos se les convenció que ya no es necesario contar los votos, sino que hay que usar una computadora de una empresa estatal regentada por miembros del partido de gobierno, para contar los votos, y que esta computadora estuviera relacionada con un aparato en el cual los venezolanos pondrían su dedo pulgar, serían identificados, biométricamete, en una base de datos diseñada por ingenieros cubanos y chinos, y administrada por miembros del partido de gobierno, la creación de dicha base de datos, junto con las firmas de los solicantes del petitorio de referéndum revocatorio, la sistemática exclusión de los venezolanos firmantes y opositores de las instituciones gubernamentales, despidos injustificados, licitaciones de contratos negadas y pare usted de contar fueron la punta del iceberg para la creación de un sistema hegemónico de una dictadura revolucionaria comunista, de un socialismo real que se transformaba tecnológicamente para oprimir las libertades individuales, integrarlas a una masa llamada pueblo, colectivo en el cual reina el pensamiento único, y en el cual el Estado total, controla, rige, planifica, y es monitor de todos los ciudadanos.
La Captahuella como solución socialista a los problemas de escasez
Los sistemas de controles de precios instaurados por Hugo Chávez y sus planificadores centrales, acabaron el aparato productivo del país, una serie de expropiaciones de empresas privadas, puestas en manos del estado, con su consecuente reducción en producción, eficiencia e ineficacia contrajo la capacidad del empresariado venezolano de producir, sumado al férreo control de cambios que prohibe la adquisición de divisas extranjeras en un país que no produce sino que importa, en donde para poder producir localmente, hay que combatir en un mercado de productos extranjeros subsidiados fue poniendo una soga en el cuello de un empresariado coaccionado por controles de precios.
Se buscó legislar a favor de los trabajadores reduciendo la jornada laboral, otorgándoles derechos de los cuales no son merecedores y fomentando la flojera, el ausentismo laboral y la mediocridad, en detrimento de la competitividad y excelencia. Luego, la dictadura revolucionaria buscó hacerse con el monopolio de la producción de alimentos y enseres de uso diario, generando unos niveles de escasez inusitados, nunca antes vistos por los venezolanos. La disponibilidad de marcas, de variedad, se ha reducido drásticamente y con ello la calidad de los bienes y servicios ofrecidos.
Gracias a sus ridículos controles de precios, Venezuela pasó a ser el hazmerreír del mundo por los niveles de escasez en productos básicos, la prensa internacional reseñó la escasez de forma amplia, mientras los gobernantes rojo rojitos, atribuían a una ficticia guerra económica contra los venezolanos los resultados de sus políticas. Arreciaron las expropiaciones, arreciaron los controles y mientras importaban lo que la gente quería porque como no tienen acceso a los órdenes de preferencias de todos los individuos, insisten en la arrogancia intelectual constituyente del marxismo que supone planificar las economías en vez de dejar que el mercado fluya solo.
La oposición oficial se tomó la captahuella como una guachafita
Desde 2004, en el día en el cual Venezuela cambió para siempre “Chávez dixit”, se han usado captahuellas y tecnología biometrica para controlar y monitorear las actividades de los venezolanos. Es de hacer notar que quien recomendó el uso de captahuellas en el referéndum revocatorio de 2004 hoy día milita en la oposición. Se han colocado captahuellas en aeropuertos y ahora que pretenden racionar los alimentos, siguiendo el modelo cubano castro comunista. Mientras en Cuba buscan salir del racionamiento, en Venezuela lo imponen. Y la oposición oficial lo toma como juego, llamando “papahuella” a un perverso intento de control. Pero que podríamos esperar de quienes criminalizaron la protesta, que mandaron a poner salsa cuando les robaron las elecciones, que quieren que quien robó las elecciones no renuncie, sino que gobierne “bien”, son los mismos que se toman como una guachafita la captahuella. ¿Acaso ese perverso aparato es bueno para votar pero malo para comprar? ¿O es que creen que la gente es gafa?
Mientras piden poner captahuellas en la Comisión de Administración de Divisas, en el Banco Central de Venezuela y el Fondo Chino (Ledezma dixit) el gobierno no retrocede en sus totalitarias pretensiones de restarnos libertades individuales. El hecho de que la captahuella sea voluntaria la hace más perversa ya que cumple la función de hacerle perder el miedo a los ciudadanos, para irlos sometiendo lentamente a los controles propios de una dictadura. Como los grilletes eran muy pesados, las bases de datos electrónicas pasan a cumplir su función. Igual de efectiva, y más perversa.
Por su parte, no he leído ni un solo comentario de un mandato igual de perverso que la implementación de captahuellas, como lo es la Ley de Registro y Alistamiento para la Defensa Integral de la Nación (LERADIN) la cual literalmente le niega el derecho de existir jurídicamente a los venezolanos que no se alisten como conscriptos para “defender al país”.
La oposición oficial no tiene rumbo, se encuentra sacando cuentas para llenar maquetas de circuitos electorales “papaya” en los que pretenden lanzar para ocupar curules a las que después no van a ir, y en el entretanto, aumentan las pretensiones totalitarias de un régimen que necesita realizar elecciones controladas con una oposición servil que no lo confronte y se acomode ante sus tropelías.

@AlbertoZambrano

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