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sábado, 12 de octubre de 2013

Por que escribí 1984, Por George Orwell




En 1944, tres años antes de escribir y cinco años antes de publicar 1984, Eric Arthur Blair, mejor conocido como George Orwell escribió una carta detallando la tesis de su gran novela. La carta, advirtiendo el auge de los estados policiales totalitarios que dirán que “dos más dos es igual a cinco”.

A Noel Willmett
10 de mayo de 1944
10a Mortimer Crescent NW 6

Estimado Señor Willmett
Muchas gracias por vuestra carta. Usted pregunta si el totalitarismo, el culto a la personalidad, etc. están realmente en auge. Que estas tendencias aparentemente no están creciendo en este país [Reino Unido] y en los EEUU.
Yo debo decir que yo creo, o temo, que estas tendencias están incrementándose a nivel mundial. Hitler, sin duda, pronto desaparecerá, pero solo al costo de fortalecer a (a) Stalin, (b) a los millonarios anglo-americanos y (c) todos los pequeños Führers como De Gaulle.
Todos los movimientos nacionales en todos lados, incluso aquellos que se originan en resistencia a la dominación alemana, parecen tomar formas que no son democráticas, para agruparse a si mismos en torno a un Führer super humano (Hitler, Stalin, Salazar, Franco, Ghandim De Valera son todos ejemplos variantes) y adoptan la teoría de que el fin justifica los medios. 
En todas partes el movimiento mundial parece estar en a dirección de economías centralizadas que pueden ser puestas a “funcionar” en un sentido económico pero que no están organizadas democráticamente y que tienden a establecer un sistema de castas.
Con esto vienen los horrores del nacionalismo emocional y una tendencia en no creer en la existencia de la verdad objetiva porque todos los hechos tienen calzar con las palabras y profecías de algún führer que es incapaz de equivocarse. 
Ya la historia ha en un cierto sentido cesado de existir, p, ej. no existe tal comosa como una historia de nuestros propios tiempos que pudiera ser universalmente aceptada, y que las ciencias exactas están en peligro tan pronto como la necesidad militar cese en sus intentos de mantener a la gente a raya. 
Hitler puede decir que los Judíos empezaron la guerra, y si él sobrevive, ésta será la historia oficial. Él [Hitler] no puede decir que dos mas dos es igual a cinco, porque para propósitos de, digamos balística, esa cuenta tiene que sumar cuatro. Pero si la clase de mundo que yo temo llega a hacerse realidad, un mundo de dos o tres grandes “súper estados” que son imposibles de conquistarse el uno al otro, dos más dos podrían sumar cinco si el Führer así lo quisiera*. Esa es, hasta donde yo puedo ver, la dirección hacia la cual nosotros realmente nos estamos dirigiendo aunque, por supuesto, el proceso es reversible.
Dos más dos podrían ser cinco si el Führer así lo deseara.
En cuanto a la inmunidad comparativa de Gran Bretaña y EEUU.Lo que sea que digan los pacifistas  etc. nosotros no nos hemos convertido en un estado totalitario aun y esto es un síntoma muy esperanzador. Yo profundamente creo, como expliqué en mi libro “El León y el Unicornio” en el pueblo Inglés y en su capacidad de centralizar su economía sin destruir las libertades en el proceso. Pero uno debe recordar que Gran Bretaña y EEUU realmente no lo han intentado, que ellos no saben lo que es la derrota o el sufrimiento severo, y que hay síntomas malos para balancear a los bueno. Para comenzar, está la indiferencia general hacia el decaimiento de la democracia. Se da Ud. cuenta, por ejemplo de que nadie en Inglaterra por debajo de la edad de 26 años tiene un voto y que hasta donde uno puede ver, esa gran masa de gente no le importa un bledo esto?. Segundo, está el hecho de que los intelectuales son más totalitarios en la perspectiva de la gente común. Toda la intelligentsia inglesa se ha opuesto a Hitler, pero pagando el precio de aceptar a Stalin. La mayoría de ellos están perfectamente listos para aceptar métodos dictatoriales, policías secretas, y la falsificación sistemática de la historia, etc.** siempre y cuando que sientan que esas prácticas están de “nuestro” lado.  De hecho, la afirmación de que en Inglaterra no tenemos un movimiento fascista quiere decir a grandes términos que los jóvenes están buscando un führer en otra parte. Uno no puede estar seguro que esto no cambiará, y que no se puede estar seguro de que el pueblo no pensará en diez años como los intelectuales piensan ahora. Yo espero*** que no, Yo confío que no, pero de ser así, será al costo de lucha. Si uno simplemente proclama que todo es para lo mejor y no señala los síntomas más siniestros, uno está meramente ayudando a que el totalitarismo se acerque más.
Usted también pregunta si yo pienso que la tendencia mundial está hacia el fascismo, de por que yo apoyo la guerra. Es una elección entre males, -yo pienso que casi cualquier guerra es así. Yo se suficiente sobre el imperialismo británico como para que éste no me guste, pero lo apoyaría en detrimento de apoyar al Nazismo o al imperialismo japonés, como el menor de dos males. De manera similar, yo apoyaría a la URSS en contra de Alemania porque yo creo que la URSS no puede escapar su pasado en totalidad y retiene todavía las ideas de la Revolución para hacerla un fenómeno más esperanzador que la Alemania Nazi. Yo pienso y siempre he pensado de esta manera desde que la guerra comenzó en 1936 que nuestra causa es la mejor, pero tenemos que seguir mejorándola, lo cual involucra crítica constante.
Atentamente.
Geo. Orwell
[XVI, 2471, pp. 190--2; escrito a máquina]
* y ** afirmaciones que luego usaría en Mil novencientos ocheta y cuatro
*** mil novecientos ochenta y cuatro p. 72 “si hay esperanza, escribió Winston, yace en los proles”

Traducido al Castellano por Alberto Zambrano, disponible en su blog

Venezuela 1984, por Alejandro Gámez.


Este es el primer artículo de nuestro colaborador, Alejandro Gámez. Disponible en su blog.


Si George Orwell caminara por Caracas o una de las ciudades venezolanas se daría cuenta viendo algunas edificaciones que el mundo que plasmo en 1984 no esta tan alejado de la realidad.
Caminar por Caracas y observar las fachadas de los edificios oficiales y los construidos en el marco de la Gran Misión Vivienda Venezuela (GMVV) se ha transformado en un acto pesado de intolerancia y agresión; cada vez que se eleva la mirada se ve la mirada de Hugo Chávez, ese rostro que te sigue conforme avanzas, entonces te viene a la mente su voz, tu cerebro recuerda de manera automática sus discursos, el inconsciente te bombardea con la imagen gloriosa que se ha edificado desde el oficialismo e inevitablemente te ves cantando el “Patria, patria querida” himno sagrado de esta nueva iglesia que tiene al “arañero de Sabaneta” como máximo redentor, el cristo de los pobres, es fundamental entender lo que implica que un himno militar sea la punta de lanza de este intento de fabricación de un  culto.
Pero la mirada de Hugo Chávez desde las fachadas también es una manifestación cínica de burla de esta élite político-militar para con los que se le oponen; es una declaración del tamaño del Pico Bolívar, si quieres mirar arriba, si quieres mirar al cielo o simplemente caminar con la mirada puesta al horizonte tendrás que ver la figura del “comandante eterno” de lo contrario deberás bajar la mirada, mirar al suelo asumiendo de una manera simbólica la derrota por el simple hecho de pensar diferente, pero también nos dice que quién se aleje de la ortodoxia oficial es prescindible, en la era del Big Brother la alineación con la línea oficial es esencial.
Conforme se diluye la propuestas ideológicas del chavismo, conforme la revolución se enfrasca en sus contradicciones y se diluye en el mal manejo de la cosa pública y en la corrupción; debido a la imposibilidad de crear un corpus de ideas que garantice su permanencia en el tiempo se hace necesario erigir el tótem que permita seguir con el control del Estado y que ese tótem Chávez permitirá en un momento dado cualquier cosa para el mantenimiento de la revolución.
Volviendo al tema de la GMVV, estas edificaciones son monumentos a la figura de “tribilín”, las personas que allí viven le pertenecen al status quo, no es inocente que a la cara del personaje la acompañe su firma; hemos viajado en el tiempo y ya no es el hombre dueño de si mismo, es de nuevo pertenencia de quién este en el poder. Se quiere construir una identidad política; eso no es nuevo para los venezolanos, lo verdaderamente nuevo bajo el sol es que ese intento de construcción de identidad política desea y necesita ser totalizante, no quiere o no puede aceptar identidades políticas o sociales diferentes, de esta manera (si esto se llegara a lograr) se conformaría un sistema político-social rígido en el cual la imposibilidad de oxigenación  será uno de los motivos para su fin; de igual manera se esta configurando un sistema castrante (en ambos bandos) en donde la incursión de algún grupo con alguna reivindicación especifica es secuestrada  por uno de los bandos, evitando de esta manera el normal desarrollo y desenvolvimiento de los grupos mencionados y cercando de esta manera la circulación de ideas tan necesaria para el desarrollo social.
Nietzsche proclamó la muerte de Dios y Lyotard nos dijo que estábamos en presencia del fin de los grandes meta relatos, ambos nos querían decir que había llegado el momento de asumir las riendas de nuestras vidas, que la felicidad personal y nuestra realización como personas no la podíamos confiar en un Dios lejano e inaccesible; llámese Jesús, Alá, Buda, o tomase el nombre de socialismo, liberalismo, neoliberalismo o socialismo del siglo XXI.
El Big Brother circula y se encuentra estampado en las calles de Venezuela, una de las razones de esto es que el chavismo  le ha dado a un importante sector de la sociedad sentido de pertenencia, le ha brindado un discurso que justifica su estancia en el mundo, este discurso le explica un mundo complejo, diverso y sitúa en el otro la causa de todos los males de un determinado grupo social; es un discurso que promete la vuelta al paraíso terrenal perdido, paraíso perdido que por extraño que parezca es la época independentista; momento de una gran hecatombe, en donde la población, nuestro rebaño de ganado y nuestra agricultura fueron diezmados.
El reto de la Venezuela del siglo XXI es pasar de una sociedad de mentalidad tribal a una de mentalidad abierta, hay que derribar los tótems que impiden nuestro desarrollo, ese es el gran dilema de la sociedad venezolana; ¿Qué tiene que pasar para derribar de una vez y de forma definitiva los mitos que no impiden desarrollarnos como sociedad?

Alejandro Gámez es Internacionalista egresado de la Universidad Central de Venezuela